sábado, 17 de enero de 2009

Intrusismo profesional, un delito con presencia social.

Hace algunos meses un juzgado de Barcelona condenaba a un masajista por intrusismo y homicidio imprudente. El condenado, que actuaba como fisioterapeuta careciendo de la titulación oficial, realizó una infiltración intramuscular provocando una reacción alérgica que acabó con la
vida de la paciente. La situación descrita no está lejos de la realidad que vivimos donde casos
como este se oyen más frecuentemente de lo deseado. El intrusismo profesional existe y afecta a
la seguridad e integridad de quienes se exponen a él, en la mayoría de las ocasiones desde el más
absoluto desconocimiento. Lo peor es que a veces cuando se descubre ya es demasiado tarde. Por lo que nuestra profesión no es la única que sufre intrusismo, pero con la gran diferencia de que el intrusismo que sufrimos los periodistas no llegan a tener consecuencias tan fatales ,afortunadamente.

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